Motor

Sobrecalentamiento en verano: termostato, bomba de agua y los avisos que no hay que ignorar

10 de agosto de 20268 min de lecturaPor el equipo de TRM Racing

Agosto, 38 °C en Madrid, atasco en la A-2 con el aire acondicionado a tope… y la aguja de temperatura empieza a subir. Cada verano recibimos coches con el mismo guion: un aviso que se ignoró en junio y que en agosto acabó en junta de culata, la avería que convierte un termostato de 100 € en una factura de 2.000. El sistema de refrigeración casi siempre avisa antes de romper. Te contamos cuáles son esos avisos, qué hacer si la aguja se dispara y —tan importante como eso— qué es lo que no hay que hacer jamás.

Cómo funciona (en un minuto) el circuito que salva tu motor

Tu motor quema combustible a más de 2.000 °C en cada explosión. Para que el metal no sufra, un circuito de líquido refrigerante recorre el bloque absorbiendo calor y lo suelta en el radiador. Las piezas del equipo:

Motor calor Radiador líquido caliente Termostato líquido enfriado Bomba de agua Electroventilador (clave en atascos) El termostato abre a ~90 °C; el ventilador entra cuando no hay aire de marcha
El circuito de refrigeración simplificado: la bomba mueve el líquido, el termostato regula el paso al radiador y el electroventilador sustituye al aire de marcha cuando estás parado.

Los avisos que no hay que ignorar

El anticongelante viejo: el nombre engaña

Mucha gente cree que el anticongelante «solo» hace falta en invierno. Error: el nombre completo es refrigerante-anticongelante, y en verano trabaja más que nunca. Hace tres cosas:

Nuestro criterio: cambiarlo cada 4–5 años (o lo que marque tu fabricante), usar siempre el tipo correcto (G12, G13, OAT… no se mezclan alegremente: algunas mezclas forman lodos) y nunca rellenar con agua del grifo salvo emergencia: la cal y los minerales se acumulan en el radiador.

Qué hacer si la aguja se dispara (y qué NO)

Guía de emergencia: la aguja en rojo
SÍ: apaga el aire acondicionado, pon la calefacción al máximo (suena absurdo en agosto, pero el radiador de la calefacción ayuda a evacuar calor del motor), busca un sitio seguro y para el motor. Espera al menos 30–40 minutos antes de tocar nada y llama al 916 77 30 77: te decimos si puedes seguir o mejor grúa.
NO: no sigas rodando «que ya casi llego» — cada minuto en rojo multiplica el daño. Y jamás abras el tapón del vaso de expansión en caliente: el circuito está a presión y a más de 100 °C; abrirlo lanza un géiser de refrigerante hirviendo. Cada verano hay quemaduras graves por esto.

Otro clásico de la emergencia: rellenar con agua fría un motor al rojo. Si no queda otra, hazlo con el motor en marcha y muy poco a poco; un litro de agua fría de golpe sobre una culata al límite puede agrietarla por choque térmico.

El final caro: la junta de culata

¿Por qué insistimos tanto? Porque el sobrecalentamiento tiene un final conocido: la junta de culata. Con el calor extremo, la culata (normalmente de aluminio) se dilata más de la cuenta e incluso se deforma; la junta que sella la unión con el bloque cede, y los circuitos de refrigerante, aceite y compresión se mezclan. Los síntomas: humo blanco dulzón por el escape, «mayonesa» en el tapón del aceite, burbujeo en el vaso de expansión, pérdida de refrigerante sin fuga visible.

La reparación exige desmontar la culata, planificarla (rectificarla) y montar todo de nuevo: de 900 a 2.500 € según motor, y más si la culata quedó inservible. Compáralo con lo que costaba el aviso:

Cualquiera de esas cifras es una fracción de la junta de culata. Y de propina: un motor que ronda el sobrecalentamiento castiga también el turbo, que se refrigera con el mismo circuito, y degrada antes el aceite.

Cómo lo revisamos en TRM antes del verano

Es una revisión rápida que hacemos junto al mantenimiento normal (recuerda: aceite cada 10.000 km o una vez al año) y que en julio vale su peso en oro.

Y un gesto que puedes hacer tú cada semana

Con el motor frío, mira el vaso de expansión: el nivel debe estar entre las marcas MIN y MAX, y el líquido debe verse limpio y de su color (rosa, verde, azul o naranja según el tipo). Si está turbio, marrón o con aspecto aceitoso, algo pasa dentro. Treinta segundos a la semana que, en pleno agosto, pueden ahorrarte una junta de culata y unas vacaciones en la cuneta esperando a la grúa.

Si tu aguja sube en los atascos, pierdes refrigerante o simplemente quieres salir de viaje tranquilo, tráenos el coche a TRM Racing en San Fernando de Henares. Revisamos el circuito completo con equipo profesional y arreglamos el aviso de 100 € antes de que se convierta en la avería de 2.000.

¿La aguja sube en los atascos o pierdes refrigerante?

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