El verano es la peor época para llevar los neumáticos descuidados: asfalto muy caliente, coche cargado y viajes largos a velocidad sostenida. Son las condiciones en las que un neumático en mal estado o con poca presión puede acabar en reventón. Repasar tres cosas te quita el riesgo.
1. La presión: tu mejor seguro (y gratis)
Un neumático con poca presión se calienta más, se desgasta mal y, con el calor del verano, es el principal candidato a reventar. Con el coche cargado para las vacaciones, hay que subir la presión a la que indica el fabricante para «carga máxima» (suele venir en el marco de la puerta del conductor o en el tapón del depósito). Revísala en frío, antes de salir.
2. El dibujo y el estado
El mínimo legal es 1,6 mm de dibujo, pero por debajo de 3 mm ya frenas peor en mojado (las tormentas de verano existen). Mira también:
- Grietas en los flancos (la goma envejece con el sol y el calor).
- Bultos o deformaciones: un neumático con un bulto puede reventar; cámbialo ya.
- Desgaste irregular: si se gasta más por un lado, puede ser presión o alineación.
Aunque tenga dibujo, la goma envejece. A partir de unos 5–6 años conviene vigilarlo de cerca, y pasados ~10 años cambiarlo aunque parezca bueno: pierde agarre y se agrieta. Ojo especialmente con la rueda de repuesto, que lleva años sin tocarse.
3. El desgaste irregular avisa de otra cosa
Si un neumático se come más por dentro, por fuera o «a dientes», no es casualidad: suele indicar presión incorrecta, desalineación o desgaste de la suspensión (rótulas, silentblocks). Cambiar el neumático sin corregir la causa hace que el nuevo se gaste igual de mal. Conviene revisar la suspensión y la dirección.
Resumen
- Presión a «carga máxima», en frío, antes del viaje. Lo más barato y lo que más reventones evita.
- Dibujo por encima de 3 mm y sin grietas ni bultos.
- Desgaste irregular = revisar presión, alineación y suspensión.
- No te olvides de la rueda de repuesto.