Gasolina

Bujías y bobinas: tirones, testigo parpadeando y consumo alto en gasolina

4 de agosto de 20267 min de lecturaPor el equipo de TRM Racing

Tu gasolina da tirones al acelerar, el ralentí tiembla como si tuviera frío y de pronto el testigo del motor se pone a parpadear. Nueve de cada diez veces, el culpable está en el encendido: bujías gastadas o una bobina que ha dicho basta. Es una de las averías más comunes (y más baratas de arreglar) de un motor de gasolina… siempre que no sigas rodando con ella, porque entonces puede llevarse por delante una pieza que cuesta diez veces más: el catalizador.

Qué hacen las bujías y las bobinas (en 30 segundos)

Un motor de gasolina necesita una chispa en cada cilindro, miles de veces por minuto, para quemar la mezcla de aire y combustible. La bobina es un pequeño transformador que convierte los 12 voltios de la batería en hasta 40.000 voltios; la bujía recibe esa descarga y hace saltar la chispa dentro del cilindro. En la mayoría de los coches modernos hay una bobina por cilindro, montada directamente encima de cada bujía.

Si la chispa es débil, salta tarde o no salta, ese cilindro no quema bien (o no quema nada). El motor pierde uno de sus «pistones útiles» a ratos, y eso se nota: tiembla, tira menos y gasta más.

El ciclo de vida de una bujía: no todas duran lo mismo

Las bujías son piezas de desgaste: cada chispa erosiona un poquito los electrodos, la separación entre ellos crece y la chispa cada vez cuesta más. Cuánto duran depende del material:

Importante: si tu motor monta iridio de fábrica, no se «ahorra» poniendo cobre. La chispa empeora, el consumo sube y las cambiarás tres veces más a menudo. Lo barato sale caro.

Vida útil orientativa de cada tipo de bujía 0 km 40.000 80.000 120.000 km Cobre/níquel 40.000–60.000 km Platino 60.000–90.000 km Iridio 100.000–120.000 km Rangos orientativos: consulta siempre el intervalo exacto de tu motor.
La duración depende del material del electrodo: las de iridio triplican la vida de las clásicas de cobre.

Las señales de un fallo de encendido

Testigo fijo o parpadeando: no es lo mismo
Si el testigo del motor está fijo, el coche ha detectado un fallo y conviene pasar por el taller pronto. Si parpadea, el coche te está diciendo que hay un fallo de encendido activo y que está entrando gasolina sin quemar en el escape. Con el testigo parpadeando, cada kilómetro daña el catalizador: reduce marcha, conduce suave y ven directo al taller (o llámanos al 916 77 30 77 y te decimos si puedes llegar rodando o mejor grúa).

Por qué una bobina rota puede cargarse el catalizador

Este es el punto que convierte una avería de 60 € en una de más de 1.000. Cuando una bobina falla, su cilindro deja de quemar y la mezcla de gasolina y aire sale cruda por la válvula de escape. ¿Y a dónde va? Directa al catalizador, que trabaja a 400–600 °C. Allí esa gasolina se quema de golpe, disparando la temperatura interna por encima de los 1.000 °C: el panal cerámico del catalizador se funde o se deshace.

Resultado: a la bobina de 40–120 € le sumas un catalizador nuevo, que según el coche va de 300 € (homologado) a más de 1.500 € (original). Y de propina, un coche que no pasa la prueba de emisiones de la ITV. Lo contamos con detalle en nuestro artículo sobre catalizador y sonda lambda, pero la moraleja es simple: con fallo de encendido no se sigue rodando.

Bobina falla cilindro sin chispa Gasolina sin quemar sale cruda al escape Catalizador > 1.000 °C el panal se funde: 300–1.500 € Por eso el testigo parpadeando significa «para pronto», no «ya lo miraré»
La cadena del fallo de encendido: lo que empieza en una bobina de 60 € termina fundiendo un catalizador de cuatro cifras.

Cómo lo diagnosticamos en TRM: por cilindro, no a ojo

Cambiar piezas «a ver si suena la flauta» sale caro. En el taller localizamos el fallo cilindro a cilindro:

Con esto evitamos el clásico «me han cambiado las 4 bobinas y me sigue fallando»: se cambia lo que está mal, y solo lo que está mal.

Costes honestos: qué te va a costar

Compáralo con las consecuencias de no actuar: 15–20 % más de gasolina cada mes, un catalizador en riesgo y un coche que puede dejarte mal en cualquier adelantamiento.

Prevención: fácil y barata

Dos dudas que nos preguntan mucho

«¿Puedo cambiar las bujías yo mismo?»

En algunos motores antiguos, con maña y una llave de bujías, sí. En la mayoría de los actuales, cuidado: las bujías van en el fondo de pozos profundos, se aprietan con un par exacto (pasarse de rosca en una culata de aluminio es una reparación de cientos de euros) y en bastantes motores hay que desmontar bobinas, tubos de admisión o incluso la tapa del motor. Si el precio en taller es de 60–90 €, el riesgo de una rosca pasada rara vez compensa.

«Mi coche es de inyección directa y falla en frío»

Los motores modernos de inyección directa (TSI, TFSI, GDI…) acumulan carbonilla con más facilidad, y esa carbonilla puede puentear la chispa de la bujía cuando el motor está frío. Si tu coche ratea solo los primeros minutos y luego va fino, coméntanoslo: a veces la solución no es solo cambiar bujías, sino tratar la causa de la carbonilla.

Si tu gasolina da tirones, tiembla al ralentí o el testigo te ha dado el susto, tráelo a TRM Racing en San Fernando de Henares: diagnosis por cilindro con equipo profesional, presupuesto cerrado y el coche fino otra vez, normalmente en el mismo día.

¿Tirones, ralentí inestable o testigo parpadeando?

Diagnosis de encendido por cilindro y presupuesto cerrado antes de tocar nada. Pon tu matrícula y calcula tu precio.

Calcular mi presupuesto Pedir cita
← Volver al blog